Como en esas películas de saga he llegado a un punto de mi crónica en que tengo que meter un capítulo con este título. Igual que había un "Planeta de los simios", seguida de un "Retorno al planeta de los simios" y rematada por una "Huida del planeta de los simios" yo he querido hacer mi huida de Españistán. Pensaba haberlo contado más adelante pero el artículo recomendado por Gina Anónimo, habitual comentarista de este mi humilde blog y que se puede leer con un click aquí para quien se lo haya perdido, me ha empujado a contar lo de hoy. El artículo por cierto lo firma un tal Pedro Simón que no es nada mío y a quien no había leído jamás hasta hoy.
Hace unas semanas comenté que el devenir de la vida me había conducido a esa situación entre surreal y mitológica que es el desempleo en nuestro país. Lo encuentro surreal porque seis millones de personas sin posibilidad de trabajar, sin más opción que las ayudas estatales, un 26% de la población, me parece un imposible, algo completamente ajeno a la realidad. Simplemente no puede ser que nos sobre lo que consumen esos seis millones de personas y aquellas que subsisten gracias a ellos. No puede ser que nos sobre tanto. Mitológico porque caer en el desempleo en Españistán es como ser víctima de uno de aquellos castigos tremebundos que imponían los dioses griegos. El paro es algo de lo que aparentemente no se puede salir. Si eres mujer porque nadie te contratará, si eres joven porque nadie quiere jóvenes inexpertos, si tienes experiencia porque resultarás demasiado caro y si no la tienes por bisoño; si pasas de los 45 olvídate de tener más ocupaciones y piensa como empalmarás con la jubilación y si juntas varias de las condiciones mencionadas a un tiempo deja de perderlo y salta desde una azotea, la más alta que puedas encontrar. Desgraciadamente las cosas sí que apuntan en esa dirección. Hace poco me contaban de una excelente profesional de mi sector a la que, tras varias horas de entrevista en creciente armonía, rechazaron por ser madre de un niño de seis ó siete años; el entrevistador decidió que los cuidados que debía dispensar a su hijo irían en detrimento del tiempo (y el alma) que la entrevistada debía dedicar a la empresa. La semana pasada escuché en la radio algo que para mi es un escándalo mayúsculo: la cantidad de miles de horas extraordinarias no cobradas que hacen los trabajadores españoles, en muchos casos para cubrir los huecos dejados por los despidos. Ojo, se referían a trabajadores normales, no a directivos. En mi caso particular un emprendedor español, absolutamente entregado a su empresa y que aseguró tener un grandísimo interés en contar con mis servicios y mi largo currículum tuvo la desfachatez de ofrecerme el salario que ganaba en 1995, a ver si cuela con eso del desempleo y la desesperación y total, a mis años y en el paro, a qué más voy a aspirar.
Antes de Semana Santa tuve oportunidad de hablar a estudiantes del último curso de Biología de mi antigua universidad sobre el panorama profesional que se les presenta. Básicamente les resumí las opciones en dos: emprended o emigrad. Me temo que no queda mucho más que hacer, al menos si tienen en cuenta lo que les sugerí, que se valoren, que no trabajen por una miseria y que no consientan que les hagan de menos. La verdad es que lo tienen difícil en un país en el que los bancos no dan crédito - nunca lo dieron a nada distinto de la construcción- víctimas de una reforma universitaria que les condena a pagar un dinero importante por el segundo ciclo de estudios que ahora se llama "máster" y sin el cual su catalogación académica es inferior a la que obtuve yo hace veinticinco años gratis.
No quiero hablar hoy de los políticos, o no mucho. Es un tema muy manido y no gana uno para escándalos y repugnancia en general. Ayer oyendo la última del político en el yate del narcotraficante pensé que un político hace lo que le pidas cuando le agitas un fajo de billetes igual que un perrito se hace el muertito y rueda sobre su lomo ante la promesa de una golosina. Lo triste es que los políticos sólo son un producto de nuestra sociedad. No se puede tener mala suerte durante 760 años, que son los que han pasado desde la muerte de Fernando III "El santo". Los políticos son lo que son porque nosotros somos así. En esta tierra abundan los pícaros, los ventajistas, los defraudadores y demás gentuza de escasa categoría moral que cuando llega a la política simplemente ejerce de lo que es. Si eso lo juntas con los desmanes de muchos administradores infames por más que sean bienintencionados ya lo tienes todo hecho. Y lo malo es que la gente honrada, que probablemente seamos mayoría, tolera todos esos abusos, nos dejamos arrastrar por las circunstancias, no sabemos qué hacer. Y si no te gusta vete.
En fin, aparte de ese señor empresario tan bueno al que me he referido antes, he estado hablando con gentes de empresas variadas y finalmente he llegado a un acuerdo con una bonita compañía multinacional que me ofrece buen trabajo y mejor paga con lo que he decidido aceptar la propuesta que me hacían. El único inconveniente es que está en el extranjero así es que no me queda otra que huir de Españistán. Me voy a Italia, a Roma. Ya, ya sé que en Italia hay un barullo tremendo, que los políticos son tan corruptos como aquí (últimamente empiezo a tener mis dudas) y que la crisis también golpea fuerte pero la verdad es que como no son míos (los italianos), no me duele que hagan esas cosas y aquí sí.
Como es bien sabido, para mi cambiar de país no significa ni mucho menos dejar de bloggear.

Por motivos que no vienen al caso, mis estancias en la bota son frecuentes, bueno se lo voy a decir, tengo parte de mi familia allí, así que puedo asegurarle que no son más trompos que aquí pero, por el contrario, con estas cosas son bastante más graciosos, si no hablamos de Berlusconi y su bunga-bunga.
ResponderEliminarEn cualquier caso, que tenga muchos éxitos y que ud. y su familia lo pasen de maravilla, aprovechen para hacer turismo y ponerse de salami y mortadela hasta las trancas y no deje de llevar a su Señora a Milán en las rebajas, una luce como un pincel solo de pisar aquel adoquinado.
Suerte y hasta la vuelta (si le quedan ganas)
Cuando menos espero que no me resulten tan patéticos como los nuestros...
EliminarRespecto a lo del salami y demás tendré que aproximarme con moderación porque de lo contrario no va a haber faja que me aguante.
Gracias
Bien hallado título!
ResponderEliminarMe alegro de las, supongo, buenas noticias. Os deseo lo mejor por esas tierras no tan lejanas. Y ojito con la pizza y la pasta... Sino, faja! :)
Gina
Muchas gracias por los buenos deseos; en todo caso voy a seguir viniendo por aquí.
EliminarYo recuerdo que de niños nos ponían unas fajitas blancas, no sé muy bien para qué. Bueno en realidad se las ponían a mis hermanas, yo me libraba de eso y de la camiseta, que tampoco la podía soportar.
En nueve años seis mudanzas internacionales, no me negará el respetable que una es flexible y de buen conformar.
ResponderEliminarTe mereces un monumento, atenciones todas y más, y, en fin, todo.
EliminarCasi que podrías escribir un libro que recogiera todas esas experiencias desde tu enfoque.
Ánimo y mucha suerte.
Gina
Animo Alf,seguro que conseguís estabilidad y buena vida en las tierras vecinas.
ResponderEliminarSalut!!
Te tendré informado on-line pero sí, es probable porque ya vamos teniendo callo con estas gestas.
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