Estuve paseándome la ciudad. Me recorrí una calle peatonal que tienen bastante larga y animada, estuve en una zona que se llama Nyhaven, que tengo para mí que significa algo así como "el puerto nuevo", vi el palacio de la reina con unos soldaditos muy pintones que hacen guardia en la puerta y que pasean con los brazos cruzados y me di una vuelta por el parque Churchill, sir Winston, donde celebran lo mucho que los ingleses hicieron por ellos cuando sus molestos vecinos del sur decidieron que les venía bien el solar, allá por los años cuarenta.
Copenhague está muy animado estos días. Vi un pase de modelos en una plaza muy principal. Me estaba alegrando el hecho de que, al contrario que en Buenos Aires, no hubiese un goteo continuo de gente ofreciéndome señoritas expectaculares a buen precio cuando caí en la cuenta de que me encontraba en medio de una fiesta gay. Entonces observé que se me aproximaba un individuo de considerables dimensiones, más alto que yo y de similar anchura, emitiendo feromonas con aspersor por lo que decidí poner tierra por medio. Debe ser para compensar, o no, pero el caso es que Copenhague está lleno de tías buenísimas, están tan buenorras que debe hasta dolerles. Además van todas estiradas, en sentido literal, creo yo que para captar la mayor cantidad posible de sol. La ciudad está limpísima y todo el mundo es educadísimo y respetuosísimo. Y además todo es muy seguro como demostraba el hecho de que una joven dinamarquesa se levantase de su mesa en una terraza en la calle para ir a servirse a un bufé dejando el bolso visiblemente abandonado sobre la mesa. Cuando lo he visto he pensado que a estos en España los deben brear pero aquí ya ves, nadie coge nada que no sea suyo.
También hay chungos por aquí. Básicamente todo es carísimo y es así por los impuestos. Además de los impuestos especiales a los que todos los europeos estamos acostumbrados, aquí hay impuestos especiales sobre las grasas - el aceite es un producto prohibitivo- sobre los dulces, sobre las harinas refinadas... La gasolina está a más de 2 €/L y el alcohol es algo intratable. Salir a cenar a un restaurante es carísimo, dejarse 50 € por persona en una pizzería es bastante fácil y me han contado que un perrito caliente para el niño se te pone en euros diez. Estupenda ciudad para pasear y estar en casa. Eso sí, el sueldo medio anda por los 4000 dólares al mes después de impuestos (que rondan el 60% según me cuentan).
El idioma de los dinamarqueses es una mierda. Una especie de alemán todavía más incomprensible que el original que además está lleno de caracteres extraños. Pero no importa porque todo, todo el mundo habla inglés de puta madre. Con acento británico.
En fin, bonito parece muy bonito pero seguro que vivir aquí es desesperante en muchos aspectos, tal y como viene ocurriendo en general en la vieja Europa. Mañana me vuelvo a Madrid a continuar disfrutando de nuestras miserias.
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| Danesa, mujer, guapa soldado y además princesa. No le falta de nada. |

Qué verano más bonito!!
ResponderEliminarLo de las putas en cuaresma me suena al igual que lo del orejero...
Se supone que las putas trabajan más por cuaresma para prevenir la caída de negocio que supone la Semana Santa, época en la que tradicionalmente venía estando prohibido el ejercicio de cualquier actividad lúdica. Eso era antes claro, ahora ya no, ahora la Semana Santa debe ser temporada alta, que ya no se respeta nada. ¿Qué es eso del orejero?
Eliminarque buenas están las vikingas compañero, ya lo comentábamos el otro día...
ResponderEliminarYa te digo...
EliminarEstá claro que nunca seré jefe. En vacaciones va a trabajar su meretriz madre...
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