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sábado, 25 de agosto de 2012

Los niños con los niños, las niñas con las niñas

Cuando yo era niño, que es más ó menos cuando transcurre la primera o segunda temporada de "Cuéntame cómo pasó" la educación en Españistán era segregada a partir de los ocho años lo que viene a significar que a tan tierna edad los niños éramos separados de las niñas en las aulas. Esto obedecía al noble deseo de impedir que las niñas, instigadoras por naturaleza de la conducta pecaminosa en los inocentes e incontinentes varones, llevasen a término sus pérfidas intenciones echando así a perder nuestra virtud, natural nobleza de espíritu, nuestro futuro y, lo que es peor, nuestra alma inmortal. Esto procedía de la doctrina y el buen consejo de los representantes de la Santa Madre Iglesia, que tanto tantísimo tenían que decir en aquel entonces en todos los temas sociales en general y en la educación en particular y cuya opinión y consejo eran muy respetados excepto cuando algún despistado pedía clemencia para un condenado a muerte o en general para cualquier reo de lo que fuese; la piedad era una cosa muy mal vista en el Españistán de entonces que por otra parte siempre ha sido más de vengarse que de redimir.

Yo fui a un colegio privado hasta los ocho años porque el estado no era capaz de darnos plazas públicas a todos visto el afán reproductor que se había apoderado de los españistanos a partir de 1959,  furor que se veía notoriamente reforzado por el hecho de que los preservativos fuesen material de contrabando y que su comercialización, tenencia y disfrute fuesen tan perseguidos como en nuestros días lo es la cocaína, no digamos ya las píldoras anticonceptivas. En mi colegio privado, infantes de ambos sexos compartíamos aulas y patio sin que se hubiese registrado nunca un ataque sexual. Eso sí, los varoncitos debíamos abandonar la escuela a la edad de siete años, tras cursar el 2º curso de la Educación General Básica, por imperativo legal. Mi padre, poco amigo de pagar por lo que consideraba un derecho civil, buscaba denodadamente plaza en un colegio público para sus tres hijos, entonces éramos tres, tarea que no resultaba en absoluto fácil. Mira tú por donde fue a suceder que ese año la Conferencia Episcopal decidió que todavía había margen de seguridad para mantener juntos a niños y a niñas (quizás algún miembro del gobierno solicitase a sus eminencias que ante la carencia de plazas escolares reconsiderasen mínimamente su postura, todo puede ser) con lo cual se amplió la edad de cohabitación aumentando así el riesgo de  orgías sodomitas en las escuelas primarias. Así fue como me vi yo cursando todo un año de EGB, el tercer curso, en una clase en la que todos mis compañeros eran realidad compañeras. A pesar de eso aún transcurrieron unos cuantos años hasta que me "jalé el primer sazi" que diría aquel.

Después de mi experiencia como niña ya pasé a un colegio público, bien bizarro y viril él, donde viví episodios bastante irrepetibles tales como el compañero que se masturbaba en clase, la redacción del Primero de Abril (conmemoración de la victoria de los insurgentes en la guerra civil de 1936-39, para los que no anden puestos en historia), los profesores de 70 años contando batallitas de la guerra, el retrato de Franco a la derecha del crucifijo que en lugar de ser desplazado por el del rey pasó a ser acompañado por este en previsión de una inopinada resurrección del primero y tantos otros entrañables momentos que ya relataré algún día o no, según me de. Mi colegio público, que por cierto sigue operativo, estaba dividido en dos secciones, una para niños y otra para niñas. En realidad eran dos colegios en imagen especular que se ubicaban en dos módulos unidos por un pasillo central. La parte de niños tenía un director y maestros, con la honrosa excepción de la señora Botey que se ocupaba de un grupo del jardín de infancia; la sección de niñas tenía una directora y maestras sin honrosas excepciones porque el jardín de infancia nunca fue cosa de hombres. Teníamos alguna instalación común: el gimnasio, que no suponía problema alguno porque no se utilizaba,  la biblioteca, que otro tanto y el patio, arenal en el buen tiempo y barrizal en época de lluvias, que ese sí que era problemático porque sí que se utilizaba. Para prevenir el pecado, la institución desplegaba un equipo de celadoras muy profesionales que aseguraban que niños y niñas no pudiésemos acercarnos a menos de 15 metros unos de otros. Satanás no descansa, los siervos del Señor tampoco.

Ayer me desperté con la noticia de que un tribunal, el Supremo creo, ha dicho que el estado no debe pagar concierto a los colegios que practican la segregación por sexos. Supongo que a los chicos del Opus Dei les habrá dado un vuelco el corazón porque sus colegios son así. Tiempo le ha faltado al señor Ministro de Educación, señor Wert, para decir que se pasa la sentencia del Supremo por el forro de los cojones y que él va a seguir pagándoles sus veleidades educativas a los señores de La Obra y especies asociadas. No eran estas las palabras pero sí el sentido de lo que ha dicho. Esta mañana Esperanza Aguirre ha dado exactamente el mismo mensaje porque para cojones los de ella.

Dejando a un lado lo abominable que me parece eso de los con los niños y las niñas con las niñas, creo que la Constitución Española dice que todos somos iguales en derechos y obligaciones - la constitución es una cosa muy teórica como es bien sabido- y me parece que el dinero público no debe servir para apoyar modelos educativos contrarios a la ley de leyes. Como es natural, las radios de derechas han salido en defensa de Wert y en contra de la sentencia diciendo que la misma es contraria a la libertad de elección de centro por parte de los padres. Digo yo que no se está prohibiendo la existencia de nada, simplemente se trata de que, el que quiera fruslerías, que se las pague él mismo. Luego un tipo al que conozco y que no es ni fachoso ni perroflauta me ha comentado que a él no le parecía mal en tanto en cuanto tuviesen los mismos derechos de subvención tanto los colegios masculinos como los femeninos. Bueno, igual tiene razón pero a mi no me acaba de convencer...

Por cierto, hay un enlace con una bonita canción de la época. Fijarse en las pintas de Giorgio Aressu y en el detalle de que la pareja de negros del Ballet Zoom tienden a bailar juntos, la cosa de la segregación.


El ministro Wert y sus santos cojones

12 comentarios:

  1. En el año 1978 se promulgó la Constitución Española que establece como derecho fundamental de los ciudadanos a la igualdad, eso significa no discriminar entre otras cosas por razón de sexo. La segregación escolar, por razón de sexo, no es per se discriminatoria si los contenidos y educación que se da es exactamente igual a la que se de a los del otro sexo en idénticas condiciones. Sin embargo, pese a eso, no hay mejor manera de educar en la igualdad que hacer que los niños y las niñas crezcan, se conozcan y convican juntos, como lo harán de adultos. Por eso creo que el mejor sistema educativo es el que teniendo en cuenta las diferencias entre unos y otros educa desde la igualdad. Las excusas de que no es igual el desarrollo de los niños y las niñas me huele a naftalina, a rancio. Ignorno cuales son los estudios qu ciertos sectores invocan para defender la segregación, pero en todo caso, si así fuera, lo que debe hacerse en las aulas es integrar este "distinto desarrollo" y que ambos sexos se formen a la par.El otro día,una famosa economista y tertuliana de televisión me lanzó los perros por decir lo anterior.

    El cualquier caso, cada uno educa a sus hijos como quiere y elige la educación que quiere, pero yo, personalmente entiendo que el dinero público debe ser destinado a subvencionar (concertar) colegios que eduquen desde la igualdad y esa, creo, sólo se consigue haciendo que los niños y niñas convivan siempre y aprendan de sus diferencias. El que opte por una educación segregada que la pague.

    Puede que el problema del concierto educativo y estas cosas se terminara si en lugar de pagar a los centros se optara por el cheque educativo a las familias.

    Vale, se me ha ido el piston con lo largo, pero es lo que pienso.
    :)

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    1. Chapeau !!!
      Lo podrías haber dicho más alto, pero no más claro y exacto.
      La que te lanzó los perros, señal que no tenía nada mejor que lanzarte ante tales verdades.
      Gina

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    2. Es muy bueno eso que dice Anita, y además lo dice usted muy bien pero tengo un par de objeciones. La primera es que no creo que la segregación no lleve aparejadas diferencias educativas, ya sea por cuestiones religiosas o simplemente porque se pretende que unos individuos están naturalmente más dotados que otros para según que temas y se hace tabla rasa de esa diferencia achacándola al sexo de los educandos, la segregación tiene por objeto diferenciar, separar y dirigir a los individuos hacia unas metas en función de su sexo. Me cuesta creer que la segregación no significa discriminación, aunque podría ser. Disiento también en la concertación de colegios, cheques educativos o lo que sea. Como mantenedor de este estado me gustaría ver que el dinero dedicado a la educación se gastase en una escuela pública, gratuita y para todo el que la quiera, a ser posible hasta los 18 años y de la mejor calidad que permitan nuestras arcas. Y luego ya el que quiera segregación sexual, clases de religión, escuela coránica o lo que le plazca, que está en su perfecto derecho faltaría más, pues que se lo pague como se paga uno la medicina privada, digo yo.

      Aparte de esto, la tertuliana esa me parece una estúpida, quien quiera que sea.

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  2. Comparado con la proeza del PSOE: que se castigue a un hombre con más pena que a una mujer por el mismo delito, esto me parece casi entrañable.

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    1. En ese caso ¿podemos exculpar al asesino de Noruega en base a que lo que hizo el tipo comparado con lo de Heinrich Himler es una bagatela? Me parece que tu argumento se cae de maduro pero te agradezco la opinión.

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    2. No sé muy bien si ese argumento suyo de usted está maduro. Lo que si sé es que errado, lo está un rato. Sí fuera un cínico le diría que en realidad el angelito noruego ha sido un asesino bastante más efectivo que Himmler. Un tipo solo, dos horas, 70 personas.... haga usted unos numeritos y verá lo que sale. Pero, vaya, que yo no soy un cínico.

      Quizá los casos comparados aquí se parecen más al chiste: joder, qué día llevo, primero se me muere el padre y luego pierdo el bolígrafo. Lo de separar a los niños parece bastante anecdótico e irrelevante. El típico asunto en que se enzarzan los políticos con el único objetivo de enconar a sus huestes y ganar votos. Y ya se sabe que un parte no pequeña de las huestes siniestras se levantan pensando. Hoy por qué me indigno yo? La respuesta se la da la Pravda mientras desayunan.

      Gracias por agradecerme la participación, la encuentro a usted de lo más ceremoniosa.

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    3. Querido:

      Toda la parroquia de este blog sabe que hemos compartido lecho. No ha lugar a llamarnos de usted.

      Y ya yendo al argumento de nuestra discusión, esta mañana he escuchado uno en la radio que viene al pelo. Hablaban de Gordillo, el diputado autonómico que ahora se dedica a liderar asaltos a supermercados. Parece que la gracia consiste en que le detengan para poder decir "arrestan a Gordillo por robar lentejas mientras que los defraudadores fiscales se van de rositas", es decir, no hay que hacer caso de un diputado que se pasa por el forro los principios de propiedad privada y de libre comercio porque hay defraudadores y corruptos. Supongo que esto te parecerá mal pero es exactamente lo que me estás diciendo, que mientras haya paro, la economía esté hecha un guiñapo y el país vaya como va, hay que olvidarse de que se subvencionen colegios que practican el sexismo o que debemos hacer caso omiso de cualquier tema de índole social. Yo creo que eso es un error, no se puede permitir que ocurran determinadas cosas porque están pasando otras peores. Hay temas más acuciantes que otros pero eso no debe servir como excusa para ignorar lo que es importante en cualquier caso.

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    4. No es por nada, pero estamos hablando de la educación de los españoles. Desde mi punto de vista esto no es ni muchísimo menos secundario. De echo el tema educativo en general - me refiero a la transferencia de competencias - tiene mucha mucha importancia.

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    5. Dos cosas.
      Primera. Cuidado, que estamos hablando de la educación de los españoles. No me parece ni muchísimo menos un tema secundario. De echo, exiten muchas cuestiones entorno a la educación que merecen más de una reflexión - la transferencia de competencias a las autonomías, por ejemplo.
      Además existe una cuestión de relación interpersonal de niños con niñas y viceversa, que tampoco convendría descuidar.
      Segunda. Me cago en la leche que le han dado al asunto este del responder como y que me borre lo que ehe escrito antes!

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  3. Pues qué decir? Estoy totalmente de acuerdo con los argumentos del dueño del blog. Efectivamente últimamente se utiliza como excusa la crisis para perpetrar determinados desmanes que luego, cuando ya no exista tal crisis, serán difícilmente remediables.
    Por otra parte, y ciñéndonos al tema del blog, no entiendo por qué hay tanto interés en separar a los niños de las niñas o a los jóvenes de las jóvenas. Para mi no es un aspecto nada baladí, tiene un fondo sexista que no es nada bueno para la sociedad en su conjunto ni para la libertad del individuo.
    Me da pena que en este país sigamos discutiendo sobre temas que parecían ya superados, denota una inmadurez social preocupante.

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  4. Pues qué decir? Estoy totalmente de acuerdo con los argumentos del dueño del blog. Efectivamente últimamente se utiliza como excusa la crisis para perpetrar determinados desmanes que luego, cuando ya no exista tal crisis, serán difícilmente remediables.
    Por otra parte, y ciñéndonos al tema del blog, no entiendo por qué hay tanto interés en separar a los niños de las niñas o a los jóvenes de las jóvenas. Para mi no es un aspecto nada baladí, tiene un fondo sexista que no es nada bueno para la sociedad en su conjunto ni para la libertad del individuo.
    Me da pena que en este país sigamos discutiendo sobre temas que parecían ya superados, denota una inmadurez social preocupante.

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