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domingo, 29 de julio de 2012

Back on the road

No, no voy a escribir una entrada en inglés, ni mucho menos. Hay gente que vive en la creencia de que es un idioma en el que me desenvuelvo como pez en el agua pero no es verdad, lo que ocurre es que no tienen suficiente control del mismo para darse cuenta de los muchos errores que cometo. En realidad poniendo mii vuelta al camino en inglés sólo he querido darle un leve deje rockero y que leche, esto cada vez lo lee menos gente y no creo que llegue nunca a ser considerado literatura "de calidad" con lo que me doy el capricho y punto.

La vuelta al camino no quiere decir que esté a punto de volver a emigrar, ni mucho menos, tranquilos los familiares de mi mujer y mis hijos (los míos ya no se asustan de nada salvo por la parte que comparto con mis vástagos). En realidad lo que quiero es aprovechar que nominalmente estoy de vacaciones para reordenar mis cosas y volver a las buenas costumbres. De entre las buenas costumbres perdidas hay dos que me atormentan particularmente porque me resiento de su ausencia, hacer deporte regularmente y escribir historias en este mi humilde blog. Esta mañana he tenido ocasión de atender a la primera, me he metido una overdose deportiva que me ha sabido a gloria: unos pocos kilómetros correteando por Tres Cantos y un partido de squash con mi querido J, quien había babeado bastante ante la expectativa de dedicarnos a cosas tan simples y que tanto gustamos los hombres de hacer en comandilla.

J solía escribir, muy bien por cierto, haciéndose llamar Carlos. Tiene su gracia. Digo solía porque el 22 de marzo de este año publicó la última y desde entonces. Yo también he disminuído drásticamente mi producción literaria por la misma razón que Carlos: tengo mucho trabajo que es, al mismo tiempo, la razón por la cual he disminuído drásticamente mi dosis de ejercicio. La diferencia entre mi amigo y yo es que él trabaja para sí, mismo, para su enriquecimiento moral e intelectual mientras que yo trabajo para el enriquecimiento de una familia que es quien posee la compañía para la que presto mis servicios y a la que me liga el hecho de que me paguen con alguna generosidad que sin embargo, comparado con lo que ellos tienen, no deja de ser una bagatela; todo es relativo en la vida.

Me he dado cuenta de que enajenarse es sencillo. Si te pones a trabajar puedes acabar haciéndolo durante 15 horas al día o más. Hay que poner coto y no perder de vista lo importante.

Aquí os espero...

7 comentarios:

  1. No pienso preguntar cuanto es la bagatela, que hablar de cuartos siempre ha quedado feo. Y oiga!!!, resulta que ahora yo le leo, así que haga el puto favor de no dejarnos colgados, que a eso se le llama hacerse un "bloggerinterruptus" que, al igual que hablar de cuartos, es una cosa muy fea.
    Salud

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  2. Le agradezco su discreción y su presencia a partes iguales Anita y procuraré no defraudar a mi exiguo público del que celebro forme usted parte.

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  3. Yo también te leo, cariño, aunque de forma muy inconstante, ya me conoces.

    Y haga usted el favor de poner en práctica lo que relata!

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    Respuestas
    1. Hacemos lo que podemos querido pero la vida en Españistán es dura. Bien lo sabes tú.

      Besos

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  4. Sí, pero hace tiempo que no me comentas una mierda y eso no está bien señorito, hay que aplicarse más porque si no parezco la voz que clama en el desierto y de ahí a zarza que arde sin consumirse hay un paso.

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  5. Lo que es por mi parte, ultimamente estoy poco inspirado... será que al estar de vacaciones la bilis no sale igual y que no existe el peligro de envenenarse uno a si mismo si se muerde la lengua y por tanto es mas sano escupirlo ... pero vamos, que como ya he vuelto, pues ya estoy recargando la bilis

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