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viernes, 7 de junio de 2013

Ritos de apareamiento

Los muchos años trabajando en ciencia y reprimiendo mis emociones así de manera general, me han permitido desarrollar una cierta capacidad para abstraer algún que otro aspecto de la realidad y analizarlo. Tal suele ser mi pasatiempo cuando tengo que dejar la mente en blanco, cosa que sólo consigo de manera efectiva mirando la televisión. Si no, estoy dándole a la "pelota" con abstracciones u otras chorradas por el estilo.

Hoy estaba yo en mi gimnasio haciendo por no atocinarme en exceso y como quiera que el gimnasio supone la realización de movimientos repetitivos con una demanda física sostenida a uno le suele quedar espacio vital para poco. Yo rellenaba el hueco que me quedaba de existencia entre mancuerna y carrera, con la contemplación. Un poco con la contemplación del personal y un mucho con la contemplación de las múltiples pantallas que abarrotan cada rincón de la sala de pesas.

Respecto del personal he observado que los italianos son más dados a limitar la mortificación de la carne a edades tempranas de su existencia. Abuelos como yo se ven pocos, casi diría que ninguno. Abuelas equivalentes a mi no existen, supongo que de haber alguna estará en el spa, un lugar al que nunca iré porque me parece una ridiculez y no me provoca la más mínima relajación. Abundan por el contrario los jóvenes de torsos potentes y brazos torneados trabajándose la musculatura y las jóvenes de culos prietos y pechos generosos. A todos estos los miro un poco de pasada porque no quiero ofender a nadie con mi curiosidad. Por ese motivo me he dedicado a mirar pantallas que, como no podía ser de otra manera, se centran en la emisión de vídeos musicales. Precisamente ha sido la contemplación de estos vídeos lo que me ha encaminado rápidamente hacia la observación de un hecho común a todos ellos absolutamente: tienen un alto, altísimo contenido sexual. No se me mal interprete, no eran vídeos de parejas realizando prácticas amatorias pero estaban poblados de cantantes y bailarines de muy buenas hechuras que realizaban movimientos insinuantes. Las historias, que se entendían sin necesidad de escuchar, también iban de eso.

He concluido pues que se trataba de vídeos en los que se vienen a narrar diversos rituales de apareamiento y que los jóvenes humanos, y entiéndase en este caso que los jóvenes son aquellos individuos que no han avanzado en su madurez intelectual más allá de un cierto límite, los observan para imitar lo que ven. Al fin y al cabo somos primates, oye. Además de esto he observado varias cosas que me gustaría compartir, a saber:

1. Parece un hecho tácitamente aceptado que los negros son sexualmente superiores a los blancos. Esto aplica especialmente a los hombres negros que, en los vídeos mencionados, manifiestan actitudes agresivas y exitosas con toda clase de hembras.

2. Los blancos hacen lo que pueden por imitarlos: visten igual, realizan movimientos parecidos... Viene a ser lo mismo pero sin gracia. Como la cerveza sin alcohol o las lentejas viudas.

3. Las mujeres blancas no muestran el mismo interés por imitar a las mujeres negras como los hombres blancos por imitar a los hombres negros. Esto podría deberse a:
  • Que los hombres negros son igualmente exitosos entre las mujeres blancas que entre las mujeres negras y por lo tanto da igual.
  • Que los hombres en general y como es bien sabido llegados a un cierto punto pierden el discernimiento y les da igual blanco que negro que carne que pescado y por lo tanto no hay caso en imitar a las negras.
  • Que el interés de las mujeres blancas por el apareamiento es menos obsesivo y omnipresente que el de los hombres blancos.
Me encuentro en este momento desarrollando protocolos experimentales para aceptar o descartar las hipótesis precedentes.

En fin, no sé si todo lo dicho hasta ahora tiene mucha gracia. Lo cierto es que el reclamo sexual, los ritos de apareamiento y el uso de la imagen de las personas como reclamo sexual con fines crematísticos no es cosa novedosa pero hace unos días, paseando por Roma, me llamó la atención que la iglesia haga esto mismo. El caso es que me provoca sentimientos encontrados. Me refiero a unos calendarios de curas que igual que los clásicos de bomberos o demás profesionales, generalmente justitos de ropa, están tan de moda desde hace unos años, se venden en la vecindad del Vaticano. Digo que me provocan sentimientos encontrados porque el hecho de recurrir al reclamo sexual por parte de una institución que tiene la desfachatez de decir a los más ignorantes entre sus fieles que no usen condones y que sean castos me parece un despropósito. Sin embargo los tipos del calendario, que están completamente vestidos y con alzacuellos, son hombres guapos, realmente guapos y atractivos y las fotos están hechas con mucho gusto; digamos que son de un erotismo insinuado e inteligente que juega con la ambigüedad y eso es una cosa que me gusta. Es lo que yo digo, los vaticanenses estos pueden ser muchas cosas pero en absoluto tontos...

Para que las feligresas sueñen con chupetearles los dedos cuando se los acercan a la boca sujetando la Sagrada Forma



8 comentarios:

  1. Yo pensaba que cuando mas ponias en practica dejar la mente en blanco era cuando te hablaba mi padre :D

    Pd,. Los de los calendarios son curas de verdad o es puro negocio y pertenecen a la escuela de modelos vaticana?

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    1. Cuando me caza el suegro mis pensamientos son sobre "los cabrones estos que ya se me han escaqueado", en referencia a ti y tus hermanos, qué pongo mañana de comida y cualquier otra tema venga o no al caso.

      Otra semana que venga te traigo un calendario para ti solita y juzgas.

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  2. Mantenganos, sr. doctor, al tanto de sus investigaciones, porque es algo que yo jamás he logrado comprender. Los secretos del átomo son pecata minuta comparado con lo que plantea.

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    1. El átomo es aburridísimo comparado con la etología de los primates querido amigo. Ya les iré poniendo al día.

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  3. Respuestas
    1. Fíjate que a mi en general no me motivan ni los tíos ni los curas y sin embargo estos tienen efectivamente un notable atractivo. Encima los acompaña el morbo de lo prohibido, claro...

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