Hace unos días estuve en Roma. He decidido que Roma es la capital mundial de la megalomanía. Cuando paseéis por Roma iréis al foro y veréis que es enorme. No es para menos si se piensa que una parte importante de la población mundial vivía en Roma en el siglo I; cerca de un millón de habitantes creo haber leído en alguna parte. Los tipos que levantaron aquello estaban lógicamente convencidos de que era para siempre, que nada ni nadie acabaría jamás con aquello. Ya ves...
Un poco más arriba, al otro lado del Tiber, está el Vaticano, con su plaza de San Pedro, sus guardias suizos, sus peregrinos, su papa... Si tenéis suerte y conseguís entrar en la basílica quizás compartáis mi impresión de la primera vez: "Si Dios existe sin duda tiene aquí el domicilio". Los papas soberbios que mandaron construir aquello pensaban sin duda que eran representantes de Dios y que su poder era absoluto y eterno. Que se lo digan a los chinos.
Al sur de la ciudad está una zona de grandes edificios de piedras blancas y gordas, Eur la llaman. Es un ensanche construido en tiempos de Mussolini que tiene toda la cutre-grandiosidad de la arquitectura dictatorial de la época, monolito incluido. Mussolini era un tipo que decidió que su imperio iba a durar mil años y un día, por quedar por encima de un colega alemán que tenía. El pobre Benito, que así le llamaban en casa, acabó colgando cabeza abajo con el cuerpo lleno de plomo, ya ves, ni mil años ni nada.
¿Y los romanos? Pues los romanos van y vienen, hacen su vida, pasan de todo, no respetan reglas escritas y miran desde la distancia al tarado de turno que se piensa que lo suyo es para siempre, sabedores de que, antes o después, se estrellará.
Hoy he comido con Giovanna, una italiana que habla bastante bien el español y que además es una tía inteligente y con carácter. Me ha contado muchas cosas interesantes. Me ha dicho que hasta hace poco en Italia se veía a España como el modelo a seguir, la receta triunfadora, el ejemplo. Luego se descubrió que todo era mentira. En fin, que sólo nos ha faltado levantar una barriada en Roma para entrar en el parnaso de los idiotas. También me ha contado un dicho romano: "Españoles o franceses, ¿qué más da quien mande? Lo importante es que haya comida en el plato". Pues así es como piensan y así como actúan los romanos.
Molan los romanos aunque sin duda están bastante locos.
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| Pepe aguantando la respiración a ver si le pasa algo. |

De pequeña, en mi casa, no faltaban las aventuras de Asterix y Obelix; mi padre siempre decía que leerlas era una manera divertida y eficaz de conocer la historia antigua.
ResponderEliminarEn fin, a tu tema; un puntito de locura no está mal, a veces.
Gina
Yo creo que me he leído todos los que tenían el guión de Goscinny e incluso alguno de los de después. No me parece mal la observación de tu padre.
EliminarA los romanos la locura les ayuda a llevar con alegría lo que les va deparando la historia pero también les sirve para darse unas hostias como panes en las carreteras.