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sábado, 8 de junio de 2013

Muy cabreante

Indignado, cabreado, asqueado, irritado. Ya me ha ocurrido al menos tres veces y es que no lo puedo soportar. ¡Un viaje en avión con el tipo de la lado tirándose pedos! ¿Pero cómo puede ninguna persona decente y honrada tirarse pedos en un avión para que nos los respiremos los demás?

La primera vez fue viajando a Bruselas con un corte de digestión estupendo producido por consumo inadecuado de chimichurri en un restaurante argentino. Un capullo leyendo El jueves y venga a tirarse pedos. Encima silenciosos que si hubiesen sido con ruido habría tenido la excusa para vomitarle encima.

La segunda en una clase business camino de Buenos Aires. La azafata pasaba con un espray ambientador para mitigar las flatulencias anónimas que inundaban la clase noble del avión.

La última ayer. Presumiblemente uno de los alegres turistas que regresaban a casa tras unos días en Roma ahítos de monumentos y de bendición papal. ¡Qué ascazo!

Pensadlo. El olfato consiste en unos receptores a los que se fijan las moléculas que producen el olor y que proceden de la fuente que lo genera. Es decir, moléculas procedentes de lo profundo del culo de aquel individuo ¡se me han introducido por la nariz! ¡Puajjj!

Mira, tengo visto que esto de aliviarse en el avión es cosa de hombres así que en la línea de los consejos que daba aquel personaje de "Up in the air", procurad sentaos junto a mujeres cuando viajéis en avión.


Encima de esto que se te tiren un pedo...

4 comentarios:

  1. "Val més petar que rebentar" dice una máxima popular. Suena falta, pero es así. La próxima vez, al viajar en avión, deberás proveerte con "bálsamo de tigre" o el famoso vipsaporux ( o como se llame), y como los forenses en las autópsias, frotarse bajo la napia, un poco del menjunge, ayuda mucho.

    PD. Los pedos de bussines cantan igual o tienen trazas de Eau de Dior?

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  2. Algo de eso va a haber que hacer. Un amigo mío, hace muchos años ya, se llevó el pañuelo del cuello ("fular" decíamos entonces) que utilizaba su novia del momento y que portaba el grato y fresco olor de la misma. El lo esnifaba todo el tiempo y de vez en cuando me lo pasaba. De esta manera mitigábamos las penalidades del expreso que nos llevaba de camino a Barcelona a una velocidad media de 60 Km/h. Era menos eficiente que el Vics pero sin duda tenía un "charme" del que la pomada carece por completo.

    Los pedos de business fuera de contexto resultan indiferenciables de los de clase turista y si me apura de los del expreso Costa Brava.

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  3. Pués sí que debe ser cabreante y asqueroso. A mi me joroba mucho cuando,además de ser víctima de alguna situación similar, algún imbécil va y te suelta: "el primero que siente la olor, de su culo sale la flor".... Que rabia me da!!! Encima de jodida, apaleada.
    Gina

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    1. Tirarse pedos en un avión debería considerarse terrorismo. ¡Si no se pueden abrir las ventanillas por Dios!

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