¡Qué coño mañana! Agarro la llave del coche y busco:
Asiento ................................. No
Bajo el asiento ...................... No
En el asiento de atrás ............ No
En el asiento del copiloto ...... No
En el maletero ....................... Ya estamos con los absurdos otra vez
Arranco y me dirijo descompuesto a la fábrica. Entro hasta mi oficina como una exhalación. No está sobre la mesa, ni bajo la mesa, ni en los cajones, ni en la papelera. No está. ¡Dios mio, no está!
Una infructuosa vuelta por Pomezia me conduce de regreso a mi apartamento. Derrotado por la pérdida irreparable me derrumbo sobre el sofá. Mis canciones, mis fotos, mis notas, mis cositas... Todo en manos de algún desaprensivo. Y con esa clave tan tonta que tenía, seguro que me la destripan... Y es la segunda que pierdo, cómo me van a poner de idiota. Mi mujer me va a pegar una bronca del quince, mi hijo me va a decir que para perderlas por la calle se la podía haber regalado a él, mis amigos... ¡Mis amigos! Eso es, voy a empezar con mis amigos:
F
Hay alguien por ahí?
A
Calla que tengo un disgusto
F
Que te pasa?
A
Creo que he vuelto a perder el ipod
F
?????????
Joooder
A
Se me ha debido caer del bolsillo
F
Vaya panda perdularios estamos hechos
A
Sí no no me lo e plico
F
Pos vaya
Menos mal que tienes tu flamante Mac
A
Joder que rabia me da
[...]
J
Joder y luego tenéis el cuajo de llamarme desastre.
F
Mira el otro, te hacía dormido ya
A
Ya salió el otro
[...]
J
Eres un desastre
F
Eres un perdulario
A
Y tú un cretino
Veros a la mierda
Tras esta consoladora charla me fui a la cama, me ensilé una dormidina y me puse a ver películas y videos, no todos recomendables para un entorno familiar, con ánimo de olvidar mi desgracia y de recuperar fuerzas para resistir incólume la avalancha de lindezas que me esperan al día siguiente cuando confiese mi desgracia al resto de la humanidad.
He conseguido ligar un número respetable de horas de sueño y tras el desayuno he optado por buscar bien, pero bien bien, bajo los cojines del sofá. ¡Qué aparato odioso el iPod! ¡Allí estaba el capullo de él! En un rinconcito casi invisible en el que se había deslizado. Me lo saqué del bolsillo al llegar y entre la gravedad y el sofá se confabularon para hacer el resto. Alegría y felicidad. Mi vida recuperada.
Creo que me voy a ir a la playa a seguir leyendo a Tolstoi. Ahora con música de fondo y muchísimo más tranquilo, donde va a parar.
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| La imagen de mi espíritu (alma no tengo) antes y después de recibir el consuelo de mis amigos |

Eso es saber mantener al lector enganchado hasta el final jajaja; que suspense! Que trama! Que diàlogos! Y buffff, vaya final!... Por suerte, feliz. :)
ResponderEliminarEn fin, eso te da qué pensar dobre la gran dependencia que mucha gente tiene de chismes como ese. Debo decir que por el momento yo me salvo de eso.
Gina
¿Dependencia yo? ¿Estás insinuando que soy un ipod-dependiente yo?... Pero si yo soy un tío de lo más equilibrado. Ni intenté saltar por la ventana ni nada. Quita, quita...
EliminarPor cierto y para ampliación de las informaciones, sepa el respetable que mi santa se ha encargado hace un rato de perder mi teléfono móvil en un restaurante de Castelgandolfo y esta vez de verdad y sin remedio. Menos mal que era un Samsung pedorrero de euros 100 y no un iphone de euros 700 porque si no esto es el divorcio.
ResponderEliminarMira que iba yo a ponerle un SMS/llamada este finde y me he dicho "no, que seguro que se han ido de visita a la bota peninsuale". Pues ya ni cuando vuelva debido a la perdida traumática de ese aditamento con antena. Bueno lo intentaré.
EliminarFalsa alarma también. Al día siguiente apareció el aparatico en el coche. Lo malo es que ya había cancelado la SIM así que estoy sin servicio.
EliminarVaya par de perdularios. Es que no tenéis vergüenza!!! jajajaja
ResponderEliminarHace tiempo que la perdimos
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