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miércoles, 10 de abril de 2013

Un respeto

Vamos a ver. Esta mañana he escuchado al nefando Alberto Ruiz Gallardón, a la sazón Ministro de Justicia e Interior, declarar que la dación en pago de las hipotecas que muchos españoles - apostaría que la mayoría- reclamamos, no es posible. La razón que aduce el señor ministro es que en esas circunstancias nadie compraría una casa en la siguiente generación de españoles porque en tal caso las hipotecas no cubrirían más de un 50% del coste de los inmuebles y claro, privaríamos así a muchos ciudadanos de su derecho a comprar un piso.

Como el señor ministro es un hombre inteligente no me cabe más que pensar que el señor ministro ha decidido que la mayoría de los españoles somos deficientes mentales. Sólo así se puede entender que el señor ministro espere una nueva generación de ciudadanos contratando hipotecas por el montante de su sueldo bruto de al menos diez años, no olvidemos que los sueldos bajan y bajan y bajan mientras que la codicia de banqueros, constructores y políticos no parece sufrir merma alguna. Pocos pisos se van a vender en un país de menesterosos como el que está quedando.

Yo creo que el señor ministro se calla que si aprueba el gobierno algo de una lógica tan aplastante como es la dación en pago, quizás los bancos dejen de pagar las campañas electorales a su partido e incluso en un alarde de crueldad sin parangón, les llegue a reclamar lo que les deben. Mejor, mucho mejor y más fácil, pasarse por el arco del triunfo las necesidades de la gente, el deseo de los españoles, el bienestar de la ciudadanía y las resoluciones de la Unión Europea.

El señor ministro debería tener en cuenta quien le paga el sueldo y manifestar un respeto a sus patrones, aunque sospecho que a estas alturas del partido, el señor ministro utiliza su sueldo de señor ministro para pagar las propinas que reparte entre empleados propios y ajenos.

Y si alguien a estas alturas cree que esto con el PSOE no pasaría que le de una vuelta a los ocho años pasados en los que estas cuestiones ni se mencionaron si bien se encontraban presentes y eran tan reales como ahora mismo.

Ya sé que esto no es tema habitual de este mi humilde blog pero me he indignado mucho y sentía necesidad de "gritar". Ustedes perdonen.


Alberto Ruiz Galardón en el momento de tratarnos como si fuésemos gilipollas. 

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