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miércoles, 10 de abril de 2013

Un océano indeseable

Desde que me dedico a la vida de parado mi participación en las tareas domésticas ha aumentado enormemente. Antes hacía la compra y la comida y me ocupaba de alguna cosilla relacionada con temas de limpieza. Ahora no, ahora le doy a la aspiradora, limpio baños, pongo lavadoras como bien recordarán los seguidores de este mi humilde blog, etcétera. Normalmente la calidad de mi trabajo viene siendo considerada "insuficiente" por mi supervisora que llega de trabajar con los ímpetus de un Miura y el humor de un magistrado del supremo con dolor de muelas pero a mi me da igual. Yo tengo la conciencia tranquila y me digo aquello de que en peores garitas hemos hecho guardia y como si tal cosa me quedo.

Pero lo cierto es que en esta nueva vida de desempleado hay una cuestión que me está provocando una profunda desazón. Me refiero a los pelos. Mi casa está llena de pelos. Se distingue perfectamente a quien corresponde cada pelo, la mitad son de mi santa y la mitad de mi niña que además se los ha teñido de rojo y va dejando un reguerillo de colorao por los cuartos de baño. Los putos pelos se esconden en cualquier sitio para reaparecer insultantes en mitad del suelo o del lavabo cuando acabas de limpiar y te crees que todo está "niquelao". Los puñeteros pelos se agarran al sustrato con fuerza inusitada, particularmente cuando se mojan. En ese caso acabo recogiéndolos a mano mientras profiero toda clase de insultos contra los pelos y elevo al cielo mi ardiente deseo de una epidemia de alopecia femenina que ha fecha de hoy ha sido, como tantas de mis peticiones al cielo, ignorada. Tanto da lo que haga uno, al final los pelos vuelven y toman posesión de sus zonas. Meditaba yo esta mañana sobre el particular y me ha venido a la memoria una especie de islas artificiales formadas por la acumulación de plásticos de todo el mundo universo. Al parecer hay dos, una en el Atlántico y otra en el Pacífico, en las que se acumulan los desechos plásticos que llegan al mar y que poco a poco, las corrientes se ocupan de agrupar. Me pregunto si en algún lugar del mundo existirá una gran bola de pelos donde poco a poco se van acumulando los millones de cabellos que las mujeres van desprendiendo cada día o si simplemente formarán un indeseable océano subyacente a nuestra realidad cotidiana contra el que los amos de casa accidentales tenemos que combatir sin futuro ni esperanza de victoria.

Lo que más me calienta de este tema de los pelos es el hecho de que todos los pelos que me encuentro sean de tía y que sin embargo el que se está quedando calvo soy yo. ¡Joder, no hay justicia en este mundo!

Mi calva, tan discreta ella.

4 comentarios:

  1. Por cierto, las fotos mejor de frente.... Sales bastante más favorecido que con plano aéreo :)
    Gina

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    1. Como soy más bien alto no se me aprecia a simple vista pero sí, el plano cenital deja bastante que desear.

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  2. Alf, a mi también se me caen los pelos pero no me estoy quedando calvo... jejeje

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    1. No, tú tienes muuuucho pelo. En el cabezón y en el resto del cuerpo. Que suerte tuviste que cuando tenías aquella pinta de blando se llevaban los blandos peluditos y no depilados como ahora.

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