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martes, 22 de mayo de 2012

Cómo ligar en Buenos Aires


Hasta ahora no había querido comentar nada para no ser tildado de cerdo machista pero la verdad es que me importa un pito que se me clasifique como tal cosa así que ahí va eso: Hay una cantidad de tías buenas en Buenos Aires que no se puede uno hacer idea, sobre todo por mi barrio pijo de Recoleta. Es espectacular el cuidado que ponen en su físico las mujeres de este país y es algo además que no distingue ni de clase social ni de edad. Tengo para mí que poner un gimnasio, un centro de belleza o una fábrica de silicona médica debe ser un negocio gozoso aquí. Para muestra vale un botón, basta con echarle una mirada somera a la señora presidenta para darse cuenta de lo que hay, la tipa parece un flotador de la pura turgencia que le provocan el votox y la silicona. Con tanta maciza suelta por las calles, la siempre penosa situación de salir a correr se convierte por obra y gracia de las muchas corredoras en un simpático paseo por el jardín de las huríes esas de Mahoma. Es como si pusieran un catálogo de tías buenas por la calle. Para mis queridas lectoras que calculo que a estas alturas estén en indignación grado 7 de la escala de Richter les diré, para que suban dos o tres niveles más, que los argentinos (machos) para nada se cuidan como ellas.

Se dice por aquí que el acento de los españoles (aquí incluye a las españolas, es que lo uso genérico porque no me gusta hablar como político del PNV o de IU) tiene un poderoso atractivo sexual, que las “zetas” de nuestro castellano les encantan y que un “me gusta esta canción” dicho por una española en el lugar adecuado suena a un “hasme tusha gaucho”. Hace un par de días me reí muchísimo con un anuncio de la radio. La historia es que un padre le dice a su hijo que le va a “dehar su legado”, “te voy a dar algo a vos que te será muy útil” y tras las protestas del hijo referentes a la pesadez intrínseca del padre este contesta elevando la voz “TE VOY A DEJAR MI ACENTO ESPAÑOL, JODER, PARA QUE LIGUES CON TODAS LAS MUJERES”. En fin, que con estas premisas salimos mi amigo JC y yo a quemar la noche bonaerense y a arrasar con nuestro acento español.

JC tiene por costumbre asesorarse bien antes de hacer las cosas así es que se estuvo informando de los lugares en los que podría encontrar restaurantes de moda. Nos presentamos en uno que por lo abarrotado, estaba sin duda de moda. Nos recibió una camarera de esas que alteraban el ánimo de C (antes J) cuando era mocito que nos sentó en una mesa francamente incómoda. Allí le tomó el relevo otra camarera menos atómica pero igualmente agradable. El público femenino no nos prestó la más mínima atención pero eso sí cenamos un maki bastante bueno (ya vale de carne). Pienso yo que sería el elevado volumen del local que ocultaba nuestro seductor acento. El hecho de que la concurrencia cercana tuviese 25 o 30 años menos que nosotros quizás también jugaba un papel.

Tras el restaurante de moda, con el maki, una botella de vino argentino y sendas caipiñas en nuestros cuerpos serranos nos encaminamos hacia un local de moda. Los locales de moda tienen varios machacas en la puerta por si los habitantes de la Villa 21 deciden cambiar de ambiente. A los españoles chetos con nuestro seductor acento casteshano nos dejan pasar sin más. El tal local se componía de varias plantas, todas con mesitas, en las que se podía comer o beber o las dos cosas. Como quiera que las mesitas estaban todas llenas nos fuimos a la planta más alta con ánimo de acodarnos en la barra y seguir el célebre protocolo de otear, conversar, intimar, dando por hecho que esto último sería fácil gracias a la dicción que nuestros ancestros nos legaron. Gran frustración, en la barra sólo había libre un espacio de tres centímetros donde no cabe ni el codo de un niño y además te pedían que sacases primero un ticket para pedir la bebida después. Esto que a mí me pareció más propio de una heladería que de un bar de copas fue suficiente para que JC propusiera ir a otro local que nos habían recomendado y que estaba un poco alejado, en el barrio que aquí llaman Palermo.

El taxi nos dejó en la puerta de un local de aspecto un poco siniestro que sin embargo nos habían recomendado muchíssssimo. Un sitio tan moderno y con nuestro besho asento ha de ser el lugar, nos dijimos, y con paso decidido entramos en otro lugar pseudoabarrotado, digo pseudo porque abarrotado como en Madrid no estaba pero todas las mesas estaban llenas lo que confería tal imagen. Tampoco parecía el local adecuado para hacer amistades, música alta, sin espacio donde acomodarse, calor… En fin, que yo no le vi la puta gracia, claro que a mí me sacas del Honky Tonk de la calle Covarrubias de Madrid y no le veo la puta gracia a casi ningún bar de copas y al Honky porque voy bien poco que si no ni eso. Nos trasegamos eso sí, otra caipiriña por el qué dirán y por alegrar un poco la velada que se nos estaba quedando un tanto mortecina.

Inasequibles al desaliento, sobre todo JC porque yo me habría ido a la cama tiempo atrás, dirigimos nuestros pasos hacia la movida bonaerense, centrada en Palermo Hollywood y Palermo Soho (así los llaman, no es culpa mía). La verdad es que la mayoría de los locales eran de comer y alguno quedaba con formato discoteca pero nada ni remotamente parecido al Honky. Finalmente nos ubicamos en un garito de la Plaza de Serrano donde en una especie de azotea calló una caipiriña más. Absolutamente ningún ambiente de relaciones con extraños por ningún lado, como cabía esperar.

Habiendo triunfado de esa manera y con las tres caipiriñas jugando a la brisca con el vinaco de la cena y los rollitos de maki optamos por volver a nuestros respectivos cubículos. Yo coroné la noche con una jugosísima dormidina para no pasármela en un viaje de la cama al baño y viceversa. Cuando he abierto el ojo al día siguiente he sido consciente de mi intenso dolor de cabeza y de la pastosidad de mi boca y he dicho “joder qué resaca” y después me he ido a correr 10 Km para quitarme la jaqueca. Oye, ni he vomitado ni nada.

NOTA BENE: Por lo que nos cuentan los taxistas que son quienes verdaderamente saben de la vida y conocen laciudad, en BsAs se liga pagando a señoritas de compañía.
Un muestrario de argentinas



1 comentario:

  1. 0 comentarios. Eso solo puede significar una cosa. Estás muerto chaval...

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