Están pasando más cosas en el momento inadecuado, por ejemplo, que estoy empezando a entederme en francés. Justo ahora que me voy y que se me olvidará porque es un idioma de poco uso, menos incluso que el nuestro. Hay dos o tres cosas más que están aconteciendo fuera de lugar, a saber:
De buenas a primeras y sin mediar explicación de ninguna clase mi TV ha recuperado un puñado de canales de películas que no funcionaban. No importa mucho porque son en general unas películas malísimas pero mira, hoy resulta que se han descolgado nada más y nada menos que con una joya del maestro de la risa, Louis de Funes. Una que se llama "Soup aux choux" que ya me he ocupado de saber que en España la titularon "Mi amigo el extraterrestre". Aquí la tengo puesta, mientras escribo. Tarde y mal me llega el humor francés, no consigo esbozar una sonrisa con los aspavientos del gran cómico, ni con sus carreras tirándose pedos, ni con el simpático extraterrestre al que invita a un plato de soup aux choux (sopa de col, debe ser por eso por lo que luego se tira pedos) y que parece un aborto del muñeco de Michelín mezclado con el mayordomo de Netol y coloreado por los payasos de la tele con Fofó al frente.
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| "Mi amigo el extraterrestre" ¡Qué película para una siesta! |
Otra cosa que me ocurre en mal momento es que he descubierto que tengo buena mano como vendedor de muebles usados. Ya ves, veinte años perdiendo el tiempo con la Biotecnología de las narices para descubrir que lo mio es la venta ambulante. No somos nadie.
Precisamente por esta falta de oportunidad era que me preguntaba yo el otro día si sería el momento más adecuado para volver a mi pueblo. El paro sube y los impuestos también. ¿A cuanto va ahora la gasolina? En fin, no puede ser peor que las aventuras del extraterrestre imbécil y Luis de Funes pedorreando.

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