Seguro que todo el mundo conoce la historia de "Las cenizas de Ángela" pero por si acaso la resumo. La historia es de un tal Frank McCourt, irlandés pese al apellido y que por lo visto es la autobiografía del autor. Angela es su madre y las cenizas son de los cigarrillos que fumaba, no es que la incinerasen. En aquel entonces no se incineraba a nadie y menos a los irlandeses que eran muy católicos. Aquel entonces son los años 30, época de gran hambre y profunda miseria para los irlandeses, exactamente igual que todas las anteriores desde que conocieron a los ingleses allá por 1169 o cosa así, y tan miserable como todos los años posteriores hasta que entraron en la UE y finalmente salieron de la necesidad durante una temporada hasta que recientemente han vuelto a su tradicional condición como de todos es sabido.
En "Las cenizas de Angela" la familia McCourt empieza su historia viviendo en Estados Unidos donde el señor McCourt, católico y alcohólico, se malgana la vida y más o menos mantiene a su familia. En base a no se sabe que brillante razonamiento, los McCourt deciden volver a la madre patria, a Limerick, Irlanda, donde conocerán el verdadero significado de la palabra "miseria". En sus reflexiones Franck, autor y protagonista de la historia comenta que, mientras que la inmensísima mayoría de los irlandeses en la época circulaban desde Irlanda hacia los Estados Unidos, ellos viajaban en sentido contrario. Pues todo esto se me está viniendo a la cabeza estos días.
Es bien conocida mi afición a periódicos e informativos de radio y televisión y recientemente se escucha con insistencia hablar de las malas expectativas laborales de los españoles en general y de los jóvenes en particular y hablan de la emigración como una solución para muchos, particularmente para las gentes con mejor capacitación profesional. Y claro, yo que llevo ya ocho años de emigrante ahora voy y enfilo hacia Madrid, justo cuando la gente empieza a marcharse de España como hicieron en los años sesenta y setenta a buscar un futuro y unas oportunidades que en su país ya no esperan. Dejo el trabajo en un país bastante más robusto que el mío y me marcho a Españistán y mira, no hago más que acordarme de Franck McCourt y su viaje a la miseria y me pregunto si eso es lo que nos espera...

Yo, fíjate tú, que me acuerdo más de "una oferta que no podría rechazar". Lo que son las cosas de la vida...
ResponderEliminarP.D. Y añadiría "son las cosas del querer no tienen fin ni principio ni quién como ni por qué" Olé
Pero bueno....recuerdo las cenizas de ángela como un verdadero dramón, mas el libro que la peli y en la segunda parte, se llama "lo es", se apañan bastante las cosas. EL caso es que no es para tanto, creo,no hace falta ser tan pesimista diga lo que diga fedeguico. Bienvenido a tu pais de antes.
ResponderEliminarEstoy un poco espeso y no entiendo lo de la oferta irrenunciable. Respecto a lo de las cenizas, yo es que soy más de esperar a que saquen la peli que de leerme el libro.
ResponderEliminarAla! ya me he apuntado al nuevo sitio... espero con fruición las nuevas entradas apocacómicas (y tb que P conteste al correo electrónico que le respondí hace ya más de un mes...) Bienvenidos!!!!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar