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sábado, 13 de julio de 2013

En pelota picada

Una característica de nuestra sociedad es el pudor. Lo hay de muchos tipos pero yo quiero centrarme hoy en el más divertido, el que se relaciona con mostrar las carnes. La vergüenza a que se le vean a uno ciertas partes de la anatomía no viene de serie sino que es algo aprendido. Lo aprenden los críos a partir de cierta edad, probablemente enseñados por sus padres y los adultos que les rodean. Tambien tiene una influencia muy fuerte el sexo, de manera que las tías se ven muchísimo más afectadas por los pudores que los hombres, una barbaridad más. Las mujeres sienten pudores de ponerse en bikini en una playa, de que se les vea el trasero, de que se les vea una arruga, un michelín, cosas invisibles...

En realidad todo ello es un absurdo, uno grande. Entre las cosas tontas que hace el ser humano, ponerse un traje de baño para remojarse en una playa ocupa sin duda un lugar de privilegio. Claro que lo mejor es cuando ves al individuo/a que acaba de bañarse y realiza todo tipo de maniobras extrañísimas y complejísimas para ponerse un bañador seco porque ir mojado es molesto. Una de las más afamadas fotografías de Angela Merckel va de esto. Por eso las playas nudistas son un lugar que me agrada, se puede uno bañar en pelotillas que es muy placentero, y se ve mucha menos tontería que en las playas normales. A veces se escucha el comentario sobre lo "antiestético" de ver a personas con edad, con grasas, con toda esa serie de elementos contrarios al estándar oficial de belleza humana, enseñando las vergüenzas. En fin, lo primero es que no están enseñando nada, simplemente no lo esconden; lo segundo es hacer el caldo gordo a todo este rollo de los cánones estéticos que tanto daño hacen, véase la anorexia. En el fondo de lo que se trata es de ocultar la realidad, "a mí me ofende mucho y me da mucha vergüenza porque me han dicho que esto es malo y nunca me he planteado por qué lo es". Los michelines, las arrugas, las tetas caídas y demás lindezas son cosas humanas y cuanto antes las aceptemos como normales mejor nos irá.

A nadie sorprenderá si digo públicamente que servidor es lo que se dice "un desahogao". En general no tengo problema para despelotarme donde sea necesario y venga a cuento, lo cual me ha generado alguna que otra censura. En cierta ocasión estaba en una playa de Fuerteventura con amigos y dije "en esta isla todas las playas son nudistas ¿no?" dicho lo cual me despojé de lo mío y me puse a hacer las cosas normales de la playa en pelotillas. El tío de la pareja de amigos con la que nos encontrábamos se unió inmediatamente a mi opción pero las chicas se quedaron bien tapaditas las dos, no fuera a verlas nada el varón de la pareja contraria. Yo no lo entiendo pero debe ser que soy un poco torpe.

En otra ocasión me cambié de bañador, como la Merckel, en una playa de la Costa Brava, pero lo hice así, tal cual, sin albornoz, ni toalla, ni nada. Esto me supuso una desaprobación (suave) "qué te va a ver C" a lo que yo contesté que no creía que fuese C a descubrir nada que no conociese salvo quizás el hecho de que su marido tenía el pajarito más grande que yo, lo cual supongo le resultaría indiferente o todo lo más le produciría una cierta satisfacción. Hasta mis amigos me riñeron por andar en pelotillas por un vestuario en el que podía ser visto si entraba una mujer, qué triste.


Esto lo hacen mucho los alemanes aunque nadie ha podido demostrar que el culo sea de Angela

11 comentarios:

  1. Digamos que la teoría está muy bien. Ponga una macizorra al lado de una señora entrada en carnes, cierta flacidez y el pecho caído y luego haga una quiniela, a ver quien gana.

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    1. Y aquí viene usted a confirmarme mi teoría querida. No se trata de una competencia, se trata de disfrutar la playa. Lo que ocurre es que ustedes las féminas no son capaces de discernir.

      Ahora bien querida, si quiere que hablemos de la competencia por temas de apareamiento me permito decirle desde mi perspectiva de biólogo profesional y sociólogo aficionado que:

      - Los hombres que más se aparean y con las mujeres más despampanantes son los que tienen pasta, ahí tiene a Paquirrín o a Flavio Briatore, por ejemplo.

      - Las mujeres que más se aparean son las que más fácil lo ponen. Aquí no soy capaz de ponerle ningún ejemplo público pero en lo privado alguna conozco de muy buen ver que no se jala un saci de puro borde así como casos contrarios.

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    2. Impresionada, me deja impresionasda. Amos, anda!

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    3. ¿Impresionada? ¿Por lo del apareamiento o porque hago un distingo entre playa y concurso de carnes prietas? Lo del apareamiento es científico y está publicado, mírese la prensa rosa por la parte que hable de las novias de Briatore y Paquirrín.

      Lo otro ya es más una cuestión de fe pero vamos, yo ya sé que el planteamiento supera con mucho el límite de las damas. Y oye, a mi me gustan las carnes prietas pero eso no es razón para que se denoste a quien no disponga de tal.

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    4. Efectivamente ¿quien ha dicho que esto es un concurso?

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    5. Decir no se ha dicho pero el personal lo convierte en un concurso, tú sabes.

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  2. La cosa es que, según yo suelo ver, sí hay mucha gente pudorosa, pero luego están l@s casi exhibicionistas que se difrazan de poc@ pudoros@s. Hay gente que realmente pasa de todo, pero creo son minoría.
    Gina

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    1. Pues sí, con esta estoy más de acuerdo. en mi caso particular no me disfrazo de nada, tampoco hay mucho que exhibir, yo soy guapito pero de cara nada más.

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  3. Pues que te voy a decir, que estoy totalmente de acuerdo contigo y que, más o menos, tengo similares anécdotas a las que has contado. Por ejemplo, mi mujer opina que solamente pueden desnudarse en una playa los jóvenes y que nosotros, ya maduritos, no debemos hacer esas cosas. La última vez que me desnudé en una playa ella ni se lo pensó y no lo hizo, debió decidir que tenía las carnes demasiado flácidas.

    Besos

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    1. Pues no te se decir sobre las turgencias de carnes de tu santa porque hace rato que o las pondero pero doy fe de que siempre fue una chica muy mona, no veo por qué haya tenido que cambiar eso. En todo caso esa opinión de que sólo siendo joven y bello se tiene derecho a disfrutar de una playa en pelotillas es discriminatoria y mu tonta, mu tonta. Lo que no se puede es andar con esas vergüenzas a nuestras edades, coño ya.

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  4. Pues que te voy a decir, que estoy totalmente de acuerdo contigo y que, más o menos, tengo similares anécdotas a las que has contado. Por ejemplo, mi mujer opina que solamente pueden desnudarse en una playa los jóvenes y que nosotros, ya maduritos, no debemos hacer esas cosas. La última vez que me desnudé en una playa ella ni se lo pensó y no lo hizo, debió decidir que tenía las carnes demasiado flácidas.

    Besos

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