Vistas de página en total

lunes, 8 de julio de 2013

Domingo chungo

Me ha vuelto a ocurrir, me he quedado solo y ocioso en Roma. Y como no, he seguido un patrón similar al de la última vez, a saber. En primer lugar me fui a correr. La mañana era soleada, muy, muy soleada. Y húmeda. Parecía aquella comparación del calor de Madrid con el de Barcelona; al igual que en esa historia, aquí la temperatura es más baja que en Madrid pero es un calor mucho más húmedo, como el de Barcelona. Con semejante panorama mi saludable sesión de carrera callejera se convirtió en una sesión de tormento terciadita. Yo que de natural soy dado a los sudores, con un ambiente como aquel ni te cuento. Al borde de la deshidratación volví al apartamento. Según llegué me metí al cuerpo un par de litros de agua, no exagero.

Repuesto del soponcio di en irme a pasear por la ciudad: pizza en "The mirror", Isola Tiberina, Ghetto (que como su nombre indica es el barrio judío de origen medieval de Roma). El día amenazaba tormenta, confirmando el pronóstico del yahoo weather. Una de esas tormentas de verano que se dan los días de calor sofocante como ese domingo. 

La pizza bastante bien, en el interior del local con el alivio del tenue aire acondicionado. Terminada la pitanza me dirigí a la Isola Tiberina. Una iglesia tan preciosa como todas las de esta ciudad donde se nota que no hay tradición de saquearlas, y un lío que tienen organizado con un festival de cine del que no he llegado a enterarme muy bien. Perdido el entusiasmo con la isla me dirigí al ghetto que es el nombre original del barrio y el que se utilizó posteriormente para designar algún lugar de infausta memoria. Me puse a caminar por callejas diversas y me di cuenta de que estaba en el Ghetto cuando vi el primer restaurante kosher. Me pareció una zona muy hermosa y muy agradable de pasear. En esto andaba yo, valga la redundancia, cuando la anunciada tormenta empezó a materializarse. Primero unas gotillas que rápidamente se transformaron en gotorras y al punto en chorros y chorrazos. No veía yo llover así desde que casi se inunda Buenos Aires conmigo dentro hace más de un año. Huyendo del diluvio di en refugiarme bajo un andamiaje en un pasaje compartido con unos veinte turistas, todos bien apretaditos. Por cierto que las primeras gotas coincidieron con los primeros pakis ofreciendo paraguas, los mismos que llevaban toda la mañana ofreciendo parasoles. Debí pasar cerca de media hora evitando el agua como buenamente pude. Aún así, algo me cayó. Acabado el jarreo y con lluvia suave, opté por continuar mi paseo. Andaba por Campo de Fiori cuando tuve la divina inspiración, nunca mejor dicho, de darme una vuelta por el Vaticano. La entrada a la Basílica de San Pedro es algo normalmente arduo porque varios cientos de miles de turistas intentan hacer lo propio, motivo por el cual no había vuelto hasta ahora. Sin embargo el domingo calculé que la lluvia habría dispersado a los turistas y que lo mismo se podía entrar. Efectivamente así fue, apenas quedaba nadie a las puertas y pude entrar en San Pedro sin problemas.

San Pedro es impresionante. Es lo más del mundo en iglesias, todo impactante, de principio a fin. Pero yo tenía muy claro lo que buscaba, buscaba a Dios y allí que me lo encontré. Tenía apariencia de señor de cierta edad, sin barba ni nada así, calvete. Se apoyaba en la barandilla que impedía el paso del público al palio de Bernini. Me acerqué a su lado y entable conversación:

- Hola Dios, tú por aquí...
- ¿Y donde mejor? Aquí me siento como en casa. Además con este tiempo...
- Qué me vas a contar, menudo diluvio ha caído.
- Bueno, tampoco te pases. Lluvia fuerte pero lejos de un Diluvio. Te lo dice un experto.
- Ya. Oye llevo tiempo queriendo preguntarte algo...
- Dispara.
- Todo este Cristo que hay montado de matanzas, malas vidas, sufrimientos y eso, ¿tiene algo que ver contigo?
- Ni de coña. Ya sé que tú clases de religión poquitas pero de lo del libre albedrío te acordarás...
- No me jodas con el libre albedrío Dios, eso es una excusa barata, siempre has tenido fama de ser un tipo muy directivo.
-¿Yo? Ni de coña chaval. Te voy a contar algo en confianza. Me aburría y me puse a hacer unas magias y como el resultado era vistoso me fui viniendo arriba hasta que empecé a jugar con barro. Hice un par de mierdas y se me fueron de las manos, de lo demás no sé nada. Te lo juro. Ellas solas lo liaron todo.
- Pues macho, para ser omnipresente y todopoderoso eres tan desastre como yo.
- Claro, yo me reflejo en mis criaturas.
- Qué rollo tienes... Oye me estoy cansando de tanto cura y tanto incienso, ¿te apetece que tomemos un copazo por ahí y seguimos hablando de teología?
- ¡Bufff! Es que hace muy malo. Aquí hay un vino de misa muy rico, si quieres...
- No me jodas tío, no seas cutre. ¡Vino de misa!
- Es que salir a la calle a estas horas...
- ¿Sabes qué te digo? Que eres un fatuo y un falso como todos estos que trabajan aquí así que me voy solo.
- Te advierto que me reflejo en mis criaturas y que tú eres una de ellas.
Entonces miré fijamente a los ojos de Dios, me puse muy serio y le dije: "Es posible, pero yo soy muy guapo" y dando media vuelta enfilé el camino de la calle.

Tras la charla con Dios me paré en un bareto del Trastevere a tomar una caipirinha. Después me colé en el tranvía, quiero decir que no pagué el billete, y me trasladé a mi casa de la Vía di Monteverde. Una vez en casa decidí estrenar la súper-bañera con un baño de espuma. Mi amigo J me preguntó si eso de tomar un baño de espuma no era como cosa de maricones. Estuve de acuerdo pero ya le advertí que lo acompañaba de un burbon por aquello de "machificar" el tema; J me alabó la idea indicándome que si en lugar de burbon hubiese animado el baño de espuma con chapán rosa la cosa habría sido más preocupante.

Bueno, pues así pasa la vida en Roma...

Mi precario refugio durante el diluvio


Ademdum

Antes que nadie se me tire al cuello:

1.- Lo de hablar con Dios es todo inventado. Yo sólo hablo con personajes imaginarios cuando escribo, por la calle y en las basílicas soy muy formalito.

2.- Evidentemente ni J ni yo ni nadie que se llame amigo mío tenemos ni hemos tenido jamás nada en contra de los homosexuales, ni tampoco a favor, sencillamente con quien se mete uno en la cama es cosa de cada cual y nadie es quien para juzgarlo (salvo si son menores de edad). Eso no quita para que entre machotes de Madrid nos traigamos ese tipo de conversaciones, faltaría más.  

6 comentarios:

  1. Estoy en el típico atasco matutino camino del trabajo y partiéndome de risa en el coche... A carcajadas. Sólo por eso, gracias!!!
    Gina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dios y yo te estamos eternamente agradecidos por esas risas. Sobre todo Él que no tiene fecha de caducidad. Por cierto, me encarga que te diga (Dios) que si insistes mucho en leer y comentar blogs mientras conduces no vas a tardar en llegar al más para allá.

      Eliminar
    2. Dile, a Dios, que no se preocupe. Que ayer estaba totalmente colapsada/parada debido a un accidente coche/moto y de ahí que aprovechara el tiempo para leer y comentar. Que de momento no tengo ninguna prisa por verlo y más cuando dices que no es demasiado guapo y que prefiere el vino de misa a una "caipi". :)
      Gina

      Eliminar
    3. De tu parte se lo digo. Lo de la apariencia es variable, adopta Él la que quiere. Me han dicho que a veces se hace pasar por el papa aunque por lo visto le motivaba mucho el asistente ese que tenía Ratzinger que era ta guapo. No sé si se hará pasar por tía buenorra, a mi no me hubiese importado pero oye, en cuestión de dioses, cada uno lo que nos toca y yo voy muy justito.

      Eliminar
  2. La conversación con Dios no ha estado mal, no ha estado mal... jejeje

    ResponderEliminar