Meterse en la caja es un proceso complejo que lleva muchos condicionantes y requiere mucho esfuerzo. Salir un poco menos de condiciones pero esfuerzo el mismo o aveces más. Lo primero que te hace falta es "la caja" en sí misma pero no vale cualquier cosa. Tiene que ser un artilugio Apple porque los otros no chutan. Luego necesitas una conexión a internet buena, que viene siendo lo más complicado de aparejar. Yo tengo una que es una mierda, va más lenta que los aviones de la Iberia y me provoca continuas congelaciones de imagen. Mismamente hoy he tenido que dejar la emisión en directo de TVE porque las continuas paradas con la consecuente ruptura del ritmo narrativo me estaban poniendo de los nervios así que me he quedado sin saber que se hacía de Carlos Alcántara. Ya lo veré en Madrid que allí si que tengo una conexión decente. Es que los italianos y la tecnología no parece que encajen bien. Finalmente está el hecho de entrar en la caja y esto es lo más chungo porque yo, para ser cajaocupante, tengo que hacer un viaje en avión y eso para mi siempre arroja grandes dosis de incertidumbre y un elevado riesgo como bien conocen los seguidores de este mi humilde blog. Después del viaje en avión me suele tocar un viaje en coche de alquiler con conductor. Este es el nombre formal pero yo lo identifico con la cuádriga de Ben Hur. ¿Habéis visto Ben Hur? ¿Os acordais de la carrera de cuádrigas en la que Ben Hur y el tribuno Masala se hacen gestos y cosas feas? Bueno pues aquí los taxis son como la cuádriga de estos pollos sólo que en lugar de cuatro hermosos jamelgos me colocan un motor BMW con doscientos cincuenta. Para colmo Masala y Ben corrían por un circuito cerrado pero a mi me llevan por la Vía Pontina, una carretera llena de curvas, agujeros y conductores locos a la que le han cambiado los arcenes (quién los necesita) por unos hermosos pinos piñoneros que tienen la virtud de evitar, llegado el caso, que haya supervivientes si la cuádriga abandona inopinadamente el natural trazado de la vía. La última vez, para animarlo más aún si cabe, mi Ben Hur particular manejaba el volante con una mano (la izquierda) y mandaba mensajes de Wahtsapp con la otra. Oye, una risa que te cagas. El tipo a 140 y yo mandándole mensajes a mi mujer "di a los niños que los quiero", "despídeme de mi madre" y cosas así. Lo curioso es que al final llegué y rápidamente me metí en la caja para confirmar que seguía con vida. Bueno, hoy ha sido la pera. Volvía yo de Roma por la Pontina, que de noche es todavía más graciosa porque en algunos tramos ya ni tiene rayas, cuando me ha pasado un coche de policía a toda leche. Al cabo de unos kilómetros me encuentro al coche de policía a la derecha, a 15 Km/h, organizando un peligro de la leche porque la gente aquí no se corta, se echa a la izquierda sin mirar y ahí me las den todas. Cuando he podido rebasar a la pasma resulta que les había dado por escoltar a un tarado que no ha tenido mejor idea que hacerse a la vía Pontina en bicicleta por la noche. En fin, no sé como nunca nadie pudo calificar a los italianos de cobardes ¡si están todos pirados!
Decía al principio que a todo se acostumbra uno y que lo de la caja ha perdido mucho tirón. Hoy cuando me he asomado como cada noche, apenas me han atendido porque estaban pendientes del "Cuéntame". Claro, yo ya no sé si es que he perdido encanto o es que mi caja de aficionado no puede hacer la competencia a una caja llena de profesionales. Eso sí, la caja de los profesionales es tonta pero la mia es listísima.
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| La simpática vía Pontina. Atentos a la generosidad de los arcenes y lo oportuno de la maniobra |


Madre del amor
ResponderEliminarDel Amor Hermoso exactamente.
EliminarAl final Rajoy va a crear tendencia....
ResponderEliminarRajoy se tiñe y yo no. No se puede comparar.
EliminarAuténtica la imagen de un tipo acojonado y agarrado como un pulpo en la parte posterior de un bólido loco mientras se va despidiendo de sus seres queridos.
ResponderEliminarGina
Fíjate, a mí que me repelen físicamente los parques de atracciones. Esto es como el Port Aventura ese pero sin tener que hacer cola. Un dolor.
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